Fragmentos de frescos que se creían perdidos a raíz de la destrucción de la guerra han sido redescubiertos en los archivos del ICCROM, revelando un capítulo extraordinario de supervivencia y recuperación artística.

La directora general del ICCROM, Aruna Francesca Maria Gujral, fue recibida en audiencia por Su Santidad el Papa León XIV, donde tuvo el honor de presentar este extraordinario descubrimiento procedente de los fondos del archivo de la Organización.

© Vatican Media
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El hallazgo consta de treinta y una piezas de pintura mural que datan de los siglos XIV y XV. Han sido identificadas recientemente por los expertos del ICCROM mediante una investigación archivística, que comprende un trabajo de documentación en curso sobre los materiales conservados en sus archivos, llevado a cabo con el apoyo de la Universidad SUPSI.

Entre los fragmentos, doce han sido atribuidos a la Capilla Ovetari de la Iglesia de los Eremitas en Padua, decorada por Andrea Mantegna y otros pintores destacados de la época. Entre ellos se encuentran fragmentos de la tribuna del ábside de Andrea Mantegna (que representan a San Pedro y a San Cristóbal) y de Nicolò Pizzolo (que representan a San Agustín y al Padre Eterno bendiciendo), así como fragmentos de la bóveda pintados por Antonio Vivarini y Giovanni d’Alemagna (que representan a San Marcos, San Lucas y San Mateo).

Fragments of Ovetari Chapel in Padua
Fragments of Ovetari Chapel

El ciclo de frescos de la Capilla Ovetari constituye una obra maestra del Renacimiento paduano del siglo XV. Sin embargo, su legado es inseparable de la tragedia. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, la iglesia quedó devastada por los bombardeos, que redujeron sus célebres frescos a unos 80.000 fragmentos, una de las pérdidas culturales más graves de Italia durante la guerra.

Hoy en día, estas piezas redescubiertas son raros testimonios supervivientes de aquella destrucción. Más que fragmentos, son portadoras de la memoria: vestigios de un espacio sagrado que durante siglos nutrió la vida espiritual y comunitaria dentro de la tradición agustina.

Fragment of Ovetary Chapel representing Saint Peter's eye by Andrea Mantegna
Fragment of Ovetary Chapel representing Saint Peter's eye by Andrea Mantegna

Su entrega al Papa León XIV subraya no solo su valor artístico e histórico, sino también su intrínseco poder espiritual. Surgidos de las ruinas, dan testimonio de la resiliencia del patrimonio cultural y de la capacidad perdurable de la belleza para trascender la violencia e impulsar la solidaridad, en consonancia con el ideal agustino: «Cor unum et anima una in Deum» («Un solo corazón y una sola alma en Dios»).

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